Historias Locas de Mujeres Reales

¿QUE TANTO HABLAS CON TUS AMIGAS?

Desde el inicio de la humanidad y de acuerdo con ciertas corrientes filosóficas…

Eva es creada para complacer a Adán…el hombre. Pero Eva es curiosa y quiere saber más… se pone de chismosa a probar lo que no le corresponde y ahí acabamos metidas en el primer embrollo. Nos corren del paraíso con todo,  pareja y sin ropa.

Imagino que ese fue el inicio de nuestras diferencias, no en vano nos han calificado como ciudadanas de Venus, el sexo débil, la mujer que no jode es hombre, etcétera.

Lo que sí es cierto es que: ¡somos únicas!

Sólo una mujer puede hacer las cosas que nosotras hacemos, somos: consejeras, chefs, economistas, compradoras expertas, organizadoras sociales, asesoras de imagen, secretarias, profesoras, modelos, contorsionistas, expertas sexuales y  choferes. Todo en un mismo día y sin desplazarnos. Si no me creen pregúntenle a mis hijos y a mi marido.

Estos cuentos con los que desde hoy los estaré acompañando mensualmente son una mirada divertida a ese mundo genial que es el mundo de nosotras: las mujeres. Escrito por una mujer que ha pasado por todas. Espero que lo disfruten y lo compartan con los hombres de su vida, es una radiografía de un grupo de amigas que se reúnen cada semana a hablar sobre su vida. Mi esposo siempre me pregunta ¿qué es lo que tanto hablas con tus amigas?

¡Aquí está la respuesta!

Los sucesos de estas historias están basados en eventos reales (aunque no lo parezca), sin embargo algunos nombres y características de los personajes son producto de la imaginación y han sido cambiados para proteger la identidad. Cualquier parecido con la realidad es una coincidencia.

Me llamo Alexandra y desde hace 12 años vivo en Panamá, el hogar del famosísimo canal que une el Atlántico con el Pacífico. Mi grupo de amigas,en el que he basado estas historias se reúne una vez por semana para almorzar  y  compartir sus vidas,  es un grupo de amigas muy variado.

A algunas las conozco hace más de 12 años, otras fueron llegando por el camino de las que ya conocía. Estas reuniones llevan ya 8 años de realizarse. A veces nos encontramos todas, a veces sólo somos 2 o 3, pero no pasa un mes  sin vernos.

Mi amiga más cercana es Juliana, a Julie como le decimos cariñosamente la conozco hace muchísimos años, nos unen los amigos en común y muchos seres cercanos.  Julie es la más asertiva de nuestro grupo. Se graduó con honores de la escuela de Leyes del Externado en Bogotá, Colombia, allí la conocí durante un intercambio estudiantil. Trabajó durante muchos años como asesora legal del canal de Panamá y fue así como conoció a su esposo, luego de un tórrido romance de apenas unos meses, se casaron y se fueron a vivir a Panamá, ciudad donde varios años después acabaríamos por encontrarnos. Ella siempre dice lo que piensa, no tiene filtro y como buena abogada no le teme a nada, Julie está casada con Pablo, un hombre simpatiquísimo, dicharachero, excelente anfitrión y un maravilloso cocinero, además es muy bien parecido y las mujeres siempre le están coqueteando.

Luego está  Catalina, quien vivió y estudió  conmigo en la universidad. Estuvimos viviendo un año en Paris. Cata es la típica mujer ejecutiva,  dejó de lado su vida personal para construirse una carrera. Es exitosa, organizada, una gran profesional. Trabajó como asesora  del ministerio de la cultura y actualmente es la gestora de importantes festivales en nuestro país, es soltera y siempre creímos que nunca tendría interés por casarse… por lo menos no por mucho tiempo. Su trabajo la trajo de casualidad a Panamá.

Linda  es la más rumbera y la más creativa. Linda  es la perfecta anfitriona y ama de casa. Siempre sus reuniones son las más espléndidas, además es una mujer alegre y generosa. Es experta en las artes culinarias, las cenas en casa de Linda siempre son exquisitas, llenas de detalles, con mesas fragantes adornadas con flores, platos deliciosos con sabores exóticos y sofisticados. Linda sabe bordar, tejer, hace macramé, pinta, esculpe, en fin una verdadera artista. Linda está casada con Beto, un importante constructor que además de ser un exitoso empresario se muere de amor por nuestra amiga.

Roberta, es la voz de la conciencia y la más vanidosa. Alta y delgada como una modelo, pasa sus mañanas  en el gimnasio, solo se alimenta con comida saludable, en lo posible orgánica y vegetariana. Las  tardes las dedica a hacer traducciones para diferentes empresas multinacionales. Roberta está casada con un norteamericano de California, Allan  un verdadero amor y solo hasta hace 4 años llegaron a vivir a mi ciudad de donde ella es originalmente. Nos conocimos cuando regresó a Panamá y nos presentó Julie en una cena de bienvenida.

Sofía quien es un encanto de mujer,  es nuestra amiga multimillonaria. Su marido falleció después de 20 años de matrimonio, y como dice ella, de premio como consuelo a su viudezle dejo una incalculable fortuna, Ricardo era petrolero y Sofía heredó cientos de campos de petróleo en Texas. Incluso creemos que es socia de la Texaco. A Sofía no la vemos mucho ya que su vida de Jet Set la mantiene muy ocupada, ella siempre está viajando de un lado a otro en su flamante jet privado, haciéndose cargo de los negocios y de sus múltiples compromisos sociales. Cenas con presidentes, desfiles de moda en Paris, catas de vino en la Toscana, una vida de lujos y fantasías.

Finalmente estoy yo ¿cómo soy yo?  Siempre estoy reinventándome, vivo obsesionada con mi peso como tantas mujeres que nos pasamos la vida a dieta.Soy la organizadora social de este selecto grupo para el almuerzo, nos reunimos  todos los miércoles  para hablar de todas las cosas que nos angustian. Estas amigas son el oasis dentro de mi rutina. La terapia del día a día y ahora los comparto con ustedes.

¿De qué tanto hablamos? De política, del amor, de los hijos, de los maridos, de lo que nos inquieta, de ¡todo! Incluso hablamos de sexo…

¡Acompáñenos!

Visitar Bogotá es una delicia…

Me veo con amigos, como en restaurantes deliciosos, visito a la familia, paseo por la ciudad, voy al teatro… una dicha. Desafortunadamente el tiempo nunca alcanza, es como si los días se acortaran a propósito, por ejemplo si tengo cuatro días completos, siempre acabo necesitando por lo menos cinco.

Mi familia es uno de esos clanes grandes, donde todo el mundo está enterado de la vida de todos, podríamos decir que son muy comunicativos… O chismosos para ser más sinceros.

Como siempre están tan informados, es casi imposible no desperdiciar uno de esos preciosos días visitándolos. Lo más factible es que una de mis muy longevas tías me invite a una cena tempranera o un almuerzo a las 12 del día,  cuyo menú invariablemente será: huevos duros, tostadas, mermelada, ensalada de papa, algún revoltillo sospechoso, galletas y te. ¿Viajar a Bogotá a comer eso? ¡No creo!

Pero, son mis tías…

¿Cómo me zafo?

La variedad en el menú no es mi único impedimento…

Las probabilidades de encontrarme en medio de una lluvia de preguntas embarazosas es enorme, eso sin contar el cuestionario al mejor estilo del FBI. Y ni hablar de las insinuaciones… cositas como: “Pero, ¡cómo estás de gordita! ¿Qué te pasó?” o… ¿Definitivamente piensas seguir con el pelo así de desordenado?, si ya no eres una niña…

¡No! es muy poco  el tiempo que voy a estar en Bogotá, mejor me desaparezco, me hago la loca, no las veo y ya está.

Entonces, ¿cómo me salgo con la mía sin ofender a nadie? Veamos.

Son varios los caminos que tengo:

¡Primer idea! Obligo a mi mamá a hacer un pacto de silencio y no decirle a nadie que estoy de visita. Si no se enteran no me invitan, y lo que no se sabe, no daña.

¡Otra idea! Trato de no frecuentar lugares donde me pueda encontrar con alguien de la familia. Algo así como Bogotá encubierta.

No contesto el teléfono en casa de mi mama. Si no estoy en Bogotá, ¿cómo podría contestar el teléfono? Claro que siempre está el viejo truco de cambiar la voz o hacerse el mudo…

Si se llegaran a enterar… y les aseguro que hasta el más cuidadoso quedaría impresionado con su maravillosa y exclusiva red de espionaje. Si se enteran debo tener bien preparada una buena excusa.

 

Teniendo ya solucionado el asunto tías, sólo me queda organizar la agenda.

Lunes: Como llego temprano alcanzo a visitar el Museo Nacional y ver la muestra Caribe Esplendido, almuerzo en el Museo y visita a la colección Botero en la Casa de la Moneda, en la noche organizo cena con mi mama a la zona G.

Martes: Tengo una cita con mi Bioenergético para que me aumente la dosis de Estrella de Belén y Rescate a ver si este año las esencias florales por fin me hacen más efecto.

Luego tengo una sesión de grito terapia ¿Se imaginan? Pago 50 000 pesos la hora, para pegarle a una almohada y gritarle a todo pulmón. Como sé que acabaré exhausta y con las cuerdas vocales inflamadas ese día mejor almuerzo sola cerca al Centro Comercial Andino. No voy a ser capaz de hablar con nadie.

En la tarde me encontraré con mi hermana y saldremos de compras, seguro rematamos con una buena película en Cinemanía del parque 93 y cena en algún restaurante japonés como Osaki.

Miércoles: En la noche voy a cenar paella a la casa de Adrianita, vamos a  celebrar su cumpleaños, durante el día vamos a ir  a la Universidad de los Andes a averiguar por unos formularios y luego vamos a almorzar por la Candelaria.

Hasta ahora planes perfectos: sin huevos duros, sin tostadas, sin revoltillos sospechosos  y sin tías en el panorama…

 

Los días transcurren sin sobresaltos,  logro mantener mi agenda así como la he organizado, he logrado coronar, ninguna de mis tías sabe que estoy en Bogotá.

El miércoles por la mañana Adriana y yo llegamos a la universidad, son varias las emociones que me invaden, regresar al Alma Máter, recordar viejos tiempos, viejos amigos y cómo era vivir en Bogotá sin tener mayores obligaciones salvo estudiar y hacer maquetas.

Estoy transportada a otro momento de mi vida y en medio de mis emociones, e idílicos recuerdos…

¡Un rayo golpea mi destino! De frente,  ahí parado, en mi cara. Mi primo Nicolás, hijo único de una de mis tías.

Pero qué sorpresa! ¿Desde cuándo por acá?

Eh, mm, pues, mmm eh yo, pues, eh, (se han dado cuenta como uno comienza a balbucear cuando sabe que lo han pillado en una ¿embarazosa? Mmmmm desde el Lunes

-¿Y no habías llamado a reportarte? ¡Cómo puede ser!

No puedo mirarlo a los ojos, ¿qué puedo decir? me pescaron in fraganti. Con las manos en la masa. Estoy desnuda como una niña chiquita y no sé qué decir, la poca conversación que se desarrolla va cuesta abajo. ¿Qué digo? ¿Qué hago?

¿No se han dado cuenta,  que entre más queremos desembarrarla, más nos hundimos en el fango?

Me quiero escurrir. Adriana llega a mi rescate.

-¿Te demoras?  Recuerda la cita que tenemos…

-Eh, si claro. Tengo que dejarte Nico, mi amiga me está esperando.

-Claro, seguro, que te rinda y nos vemos más tarde.

¿Nos vemos más tarde? ¿Por qué? ¿Qué quiso decir con eso de que nos vemos más tarde? ¿Cuándo más tarde? ¿Dónde nos vemos? ¡Rayos! ¡Quedé expuesta!

El resto de la tarde lo paso con una mezcla de culpa y desasosiego, ¡Demonios! ¿Cómo pasó esto si el plan era tan bueno? De todas las posibilidades nunca pensé en esta. ¿Qué carajos estaba haciendo Nico en La universidad de los Andes?          Regreso a casa para cambiarme y volver a salir para la cena con Adriana,  mi mama me recibe con la temida noticia.

Estamos invitados mañana a almorzar en casa de las tías.

Habrá revoltillos sospechosos, habrá tostadas y habrá mermelada, todo esto debidamente salpicado por uno que otro embarazoso comentario.

 

Esperelo Pronto.  S.L.